lunes, 7 de mayo de 2007

Presión de grupo y consumo de drogas

Un elemento relevante en todas las investigaciones en el inicio del consumo de drogas, es la presión ejercida por el grupo de pares. Para el adolescente, el grupo de amigos y amigas se convierte en un aspecto fundamental. El adolescente es especialmente vulnerable ante la presión del grupo de pares pues necesita sentirse partícipe de él, compartir los rasgos que lo definen, tener un papel que desempeñar en el mismo, sentirse valorado por los amigos, etc.
Algunas veces la presión del grupo puede ser negativa o perjudicial. Es el caso, por ejemplo, de la presión para hacer cosas perjudiciales o poco inteligentes, como beber alcohol, fumar, violar la ley o destrozar cosas. El actuar así supone ser aceptado por los miembros del grupo y ganarse el aprecio de sus amigos. El no hacerlo puede entrañar el riesgo de ser expulsado del grupo. Son muchas las estrategias que utilizamos las personas para intentar convencer a otros de que hagan lo que deseamos
Sin embargo, no siempre nos intentan persuadir para hacer algo malo; a veces los otros pueden tener razón, por lo que la forma adecuada de responder a la persuasión no es negarse sistemáticamente a hacer lo que nos piden. El adolescente debe aprender cuándo es conveniente que se resista a la presión de sus iguales y cuándo no es necesario. Por ello los pasos para responder a los intentos persuasivos son Primero: Escuchar lo que la otra persona nos dice. Segundo: Comparar lo que deseamos hacer nosotros con lo que quiere la otra persona. Tercero: Decidir por nosotros mismos lo que debemos hacer y Cuarto: Comunicar enérgicamente nuestra decisión.
Si decidimos no hacer lo que nos piden debemos rechazar la propuesta de forma clara y sencilla. Para ello, es importante poseer la habilidad para decir “no” e imponer límites a las actuaciones de los demás si es necesario.
Según se ha demostrado, aprender a decir NO es parte de un proceso a través del cual adolescentes y jóvenes pueden resistirse a la presión negativa de los compañeros. Y eso se puede aprender. Cuando vayamos a decir que NO a alguien, debemos ser capaces de defender nuestros propios derechos al mismo tiempo que respetar que los demás puedan tener opiniones distintas de las nuestras. Para aprender a decir NO es necesario aprender primero a comportarse asertivamente.
La asertividad es un comportamiento verbal (lo que se dice) y no verbal (como se dice), en el que se defiende nuestros derecho personal al mismo tiempo que se respetan los derechos de los demás. Así, una persona se comporta asertivamente cuando Primero: Conoce cuáles son sus derechos e intereses personales. Segundo: Los defiende mediante habilidades conductuales. Estas habilidades le permiten ser objetivo y respetuoso consigo mismo y con los demás.